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miércoles, 11 de mayo de 2011

CAPRICHOS

Me pongo a llorar.No quiero cantar,
y tampoco bailar.
Mi mamá me viene a mimar.

BAILAR PENSAR Y SOÑAR

Pequeñita soy,   
bailaré yo hoy,                      
no quiero pensar,        
que voy a soñar. 

lunes, 21 de marzo de 2011

FÁBULA: El águila y los gallos.

Dos gallos reñían por la preferencia de las gallinas; y al fin uno puso en fuga al otro. Resignadamente se retiró el vencido a un matorral, ocultándose allí. En cambio el vencedor, orgulloso, se subió a una tapia alta dándose a cantar con gran estruendo.
Mas no tardó un águila en caerle y raptarlo. Desde entonces el gallo que había perdido la riña se quedó con todo el gallinero.
MORALEJA: A quien hace alarde de sus propios éxitos, no tarda en aparecerle quien se los arrebate.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Nadie la cree

Una chica va a la piscina. Se olvida la crema solar y se quema la piel. Ahora dice que se lleva el color rojo. (Nohaila)

Sara no tiene amigas

Sara compra gominolas. Se las come. Se pone mala. (Nohaila)

Sara

Sara no hace las tareas del cole. Cuando va al cole al día siguiente, la castigan. Ahora Sara borra del calendario todos los días siguientes. (Nohaila)

Artista del silencio

La profesora regaña a los niños porque no callan.
Les va poniendo minutos menos del recreo.
A la mañana siguiente el conserje encuentra una clase llena de estatus de niños sentados.
(Nohaila)

jueves, 11 de noviembre de 2010

La casa grande de los tres cerditos

Érase una vez unos cerditos que vivían con su mamá. Un día su madre les dijo que ya era hora de que se fueran a vivir solos. El cerdito pequeño se construyó una casa de paja, el mediano de ladrillo y el mayor de piedra. Un día vino el lobo, los cerditos asustados se metieron en su casa . El lobo empezó a soplar en la casa del cerdito pequeño y la derribó . El cerdito se fue corriendo a la casa de su hermano mediano. El lobo les siguió y empezó a soplar en la casa de el cerdito mediano. También la derribó y ellos, asustados, se fueron a la casa de su hermano mayor, pero también la derribó.
Los cerditos solo corrían sin parar, intentando despistar al lobo. Cuando le despistaron se fueron al a pueblo a comprar cemento para hacerse una casa grande para los tres, para el mayor el mediano y el pequeño. Esa casa el lobo nunca la derribó.