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lunes, 21 de marzo de 2011

FÁBULA: El asno y su comprador

Un hombre quiso comprar un asno y acordó con su dueño que él debería probar al animal antes de comprarlo. Entonces llevó al asno a su casa y lo puso en donde guardaba la paja y junto con sus otros asnos.
El nuevo animal se separó de todos los demás e inmediatamente se fue junto al que era el más ocioso y el mayor comedor de todos ellos.
Viendo esto el hombre puso un cabestro sobre él y lo condujo de regreso a su dueño.
Siendo preguntado cómo, en un tiempo tan corto, el podría haber hecho un proceso de calificación, el contestó:
-No necesito mayor tiempo; sé que él será exactamente igual a aquel que él eligió para su compañía.
MORALEJA: Según con quién te relaciones, así te juzgarán.

FÁBULA: Diógenes y el calvo

Diógenes, filósofo cínico, fue insultado por un hombre que era calvo.
- ¡Los dioses me libren de responderte con insultos! ¡Al contrario, alabo los cabellos que han abandonado ese cráneo pelado!
Moraleja: Si regalamos un insulto, no esperemos de regreso un regalo menor.

FÁBULA: El águila y los gallos.

Dos gallos reñían por la preferencia de las gallinas; y al fin uno puso en fuga al otro. Resignadamente se retiró el vencido a un matorral, ocultándose allí. En cambio el vencedor, orgulloso, se subió a una tapia alta dándose a cantar con gran estruendo.
Mas no tardó un águila en caerle y raptarlo. Desde entonces el gallo que había perdido la riña se quedó con todo el gallinero.
MORALEJA: A quien hace alarde de sus propios éxitos, no tarda en aparecerle quien se los arrebate.

FÁBULA: La lechera

Iba la lechera desde el monte en el que vivía al mercado, con su cántaro de leche en la cabeza.
Por el camino pensaba en lo compraría con el dinero de la leche:
“En cuanto llegue al mercado, seguro que me querrán comprar la leche” se decía la joven. “Con el dinero que me den compraré una cesta de huevos, de donde nacerán polluelos, éstos crecerán y los llevaré al mercado. Con el dinero compraré un cerdo y lo llevaré al campo para que se alimente de bellotas. Cuando esté gordo lo cambiaré por una vaca, que me dará mucha leche y la llevaré al mercado ¡Seré muy rica!”
La lechera no vio una rama en el suelo y tropezó. El cántaro voló por los aires y cayó al suelo, la leche se perdió por tierra, igual que los sueños de la lechera.
Moraleja: No sueñes con lo que no tienes, pues has de conservar lo que sí tienes para poder conseguirlo.

FÁBULA: La mujer, el zorro y el gallo.

Había una vez un astuto zorro que se llevaba un gallo robado de la aldea.
Al salir de su casa, Natalia, la campesina, se dio cuenta de lo que estaba sucediendo y entonces comenzó a gritar:
-¡Vecinos, vecinos!¡Ayúdenme, que el zorro se lleva mi gallo!
Al oír los gritos, el gallo le dice al zorro:
-Dile que no mienta, que soy tuyo y que contigo me quedo.
Entonces el zorro dio vuelta la cabeza, soltó al gallo y le dijo a Natalia:
-¿Escuchas, mentirosa?¡Hasta el mismo gallo dice que no es tuyo!
Y mientras el zorro decía esto, el gallo, burlándolo, voló libre y fue a posarse en la copa de un árbol desde dónde lo rescató Natalia, su verdadera dueña.
Moraleja:Hasta el más astuto puede perder lo que ha conquistado si habla cuando no debe o se descuida facilmente

FÁBULA: El león y el ratón

Unos ratoncillos, jugando sin cuidado en un prado, despertaron a un león que dormía plácidamente al pie de un árbol. La fiera, levantándose de un salto atrapó entre sus garras al más atrevido de la pandilla.
El ratoncillo, preso del terror, prometió al león que si le perdonaba la vida la emplearía en servirlo y, aunque esta promesa le hizo reír el león, acabó por soltarlo.
Tiempo después la fiera cayó en una trampa que un cazador le había tendido y como, a pesar de su fuerza , no podía liberarse , atronó a la selva entera con sus furiosos rugidos . El ratoncillo , al oírlo acudió presuroso y rompió las redes con sus afilados dientes . De esta manera el pequeño exprisionero cumplió su promesa y salvó la vida del rey de los animales. Él meditó seriamente en el favor y prometió ser más generoso de los demás.
Moraleja: En los cambios de fortuna los poderosos necesitan la ayuda de los debiles.